Lo que queda cuando se apaga el ruido
Hay un poema en este libro que no tiene palabras, o casi. Se llama «Adiós forever» y empieza con un «¡Puaf!» y continúa con un «Tic, tac, tic, tac, tic, tac», luego unos «Toc, toc, toc», un «Riiiiing» de teléfono que se alarga, un «¡Clac!», unos «Bla, bla, bla» de conversación ajena, un «Plaf, plaf». Termina con la palabra «tac» desmontada en letras, una por línea. Se lee de pie, en la cocina, y da la impresión de que alguien hubiera grabado el ruido de fondo de una ruptura, ese zumbido doméstico que sigue sonando cuando ya no hay nada que decir. Afectos en tierra herida, de José Escolano Gil, es un libro de poemas con muchas palabras y de afectos con muchas heridas, pero es este poema, el que renuncia a las palabras, el que me parece su centro de gravedad.
Lo extraño de leer poesía en 2026 es que casi todo el mundo grita y casi nadie se calla a tiempo. El libro de Escolano Gil, publicado por Editorial Poesía eres tú, lo hace a ratos: se calla en «Adiós forever» y se calla en «El verde todavía respira», un poema breve que constata un incendio y deja abierta una posibilidad. Y otras veces grita, sobre todo en la parte final, la más extensa, la de las Desarmonías vivenciales, con sus especuladores de armas, sus oradores, sus magnates, sus discursos. Es un grito legítimo, y lo emite alguien de setenta y tantos años que ha dado clases de francés, que enseña taichí y que ha visto, como todos, pasar las guerras por la televisión. Pero el grito, en poesía, tiene un problema de oído: cuando se enuncia antes de que el poema lo haya construido, el lector lo oye como un eco y no como una voz.
No me parece un defecto de carácter. Me parece un riesgo de oficio. El poema que mejor lo resuelve es «Sobre la guerra», porque entiende que la repetición puede ser una forma de arquitectura. «Nunca habrá paz», dice cuatro veces, y cada vez añade una condición: que desaparezcan los especuladores, que haya reparto de la riqueza, que los labios sorban el líquido cristalino de los sentimientos, que se lancen las rosas de la justicia hacia el mar de la libertad. Es una estructura pobre en recursos y rica en efecto. Su verdad no está en ninguna de las cuatro frases sino en el hecho de que se repitan: así se insiste cuando no se espera ser escuchado.
El mar es la única imagen que no se cansa. Atraviesa el libro de punta a punta, y es difícil no verle la intención. En la primera sección es un cuerpo amoroso: «mis olas eran tus refrescantes besos». En la segunda se retira. En la tercera es la víctima de lo que arde. En la cuarta es una promesa. Escolano Gil no hace con él grandes malabarismos; lo deja estar, como se deja estar un paisaje que uno ya conoce de memoria y al que sigue volviendo. Hay algo conmovedor en esa fidelidad.
Quizá lo que más me gusta del libro es lo que menos presume: su disposición a ser entendido. Hay una corriente de la poesía actual que se parapeta tras la dificultad para no tener que comprometerse con lo dicho, y este libro hace lo contrario, dice lo que quiere decir con las palabras que tiene a mano, y asume el riesgo de la literalidad. A veces ese riesgo no sale bien. Pero cuando sale, como en «El día del libro», donde la lista de días conmemorativos se quiebra con un «pero» seco y da paso a todo lo que no tiene día, la claridad es una forma de valentía.
Hay poemas que sobran, y no pasa nada. Los libros de doscientas cuarenta páginas nunca son del todo libros: son países, con zonas de paso y zonas de estancia. Yo me quedaría en la primera mitad, con los poemas del mar y del silencio, y visitaría la segunda con la disposición de quien acepta que un autor escriba también para convencer a los suyos. Y me llevaría, de todo el viaje, un puñado de versos pequeños, esos que parecen no pesar y se quedan colgados en la cabeza como una canción tonta. «El verde todavía respira», por ejemplo. Qué manera tan simple de pedir que no se lo lleven.
Afectos en tierra herida puede pedirse en las librerías del grupo, entre ellas https://gepa.es/producto/afectos-en-tierra-herida-jose-escolano-gil/ y https://librodepoesia.com/libro/afectos-en-tierra-herida-jose-escolano-gil/ (Editorial Poesía eres tú, 2026, ISBN 979-13-87806-52-1, 18 euros). Ficha editorial: https://poesiaerestu.com/afectos-en-tierra-herida-jose-escolano-gil/.
— Gema Millán Nieto




