Inicio Reseñas y crítica Los cantos de Toribiano, de José Félix Olalla

Los cantos de Toribiano, de José Félix Olalla

77
0

 

 

La arquitectura de la nostalgia

Los cantos de Toribiano, de José Félix Olalla, es un ejercicio de memoria lírica, de rescate de lo diminuto; el mayor acierto del autor es su renuncia a la grandilocuencia. En lugar de intentar escribir una autobiografía solemne, el autor opta por la estampa: pequeñas fotografías literarias que capturan momentos aparentemente insignificantes, como el color de un pez de plástico o el sonido de unas hermanas corriendo por un pasillo en 1960. Esta atención al detalle convierte lo cotidiano en algo sagrado.

Aunque el texto es prosa, se nota la mano de un poeta. La forma en que juega con la palabra «canto» (como canción, como parte de un poema y como piedra de río) establece desde el inicio una metáfora poderosa: la vida se construye con los materiales que arrastra la corriente del tiempo. Su estilo es limpio, sin adornos innecesarios, lo que permite que la emoción fluya de manera natural, con la honestidad como bandera.

 Es refrescante leer a un autor que no busca «embellecer» la realidad con fabulaciones. Olalla se sirve de la memoria pura, aceptando incluso sus lagunas (como cuando duda de la fiabilidad de un recuerdo a los tres años). Esta vulnerabilidad crea una conexión inmediata con el lector, quien acaba sintiéndose parte de esos veranos en Espinosa de los Monteros.

Cabe destacar la capacidad del autor para evocar una España ya desaparecida (la del latín en la misa y los hombres-anuncio en Las Ventas) sin caer en el sentimentalismo barato. Al ser un libro de apenas 23 estampas, la lectura es muy breve. El lector puede sentir que algunos relatos terminan justo cuando empezaban a ponerse interesantes, dejando un sabor a «aperitivo» literario.

Los cantos de Toribiano es una joya de la literatura de proximidad. Es un libro que invita al lector a cerrar sus páginas y ponerse a recordar su propia infancia. Un testamento de gratitud que demuestra que para contar una gran historia, a veces solo hace falta mirar hacia atrás con bondad.

 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí